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MORELOS  

Los directores sin tapujos

Josué Huerta / Edgar Harrington
Algunos levantarán la voz y dirán que “en este oficio la cuestión no es tan importante” o que “los mejores periodistas no estudiaron periodismo”. No están del todo equivocados; empero, estas opiniones son refutables: un reportaje publicado en el Washington Post provocó la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon en los setenta

 

 


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Albert Einstein, célebre científico que cambió nuestra concepción del universo, se doctoró en física; es decir, estudió en profundidad la materia en la que más trascendieron sus trabajos. Entonces, la experiencia nos obliga a reconocer que el arte de bien informar es trascendental para las sociedades contemporáneas y que para desempeñar cualquier profesión hace falta vocación, sí, pero también conocimientos teóricos.

 

Así, preocupados por la calidad de la información que los medios de comunicación nos suministran, en Contralínea Morelos decidimos diagnosticar a un segmento de éstos, los diarios, y lo hicimos por medio de un termómetro infalible: el director.

 

Entrevistamos a los directores de los periódicos más importantes y representativos de Morelos. A cada uno le pedimos que nos relatara brevemente su trayectoria periodística, que respondiera once preguntas estandarizadas y una personalizada –que acotamos con un asterisco-, y que, ajustándose a la circunstancia de cada uno, pretendía arrancarles una respuesta reveladora (así fue en todos los casos). Esta es la primera parte.

 

La Opinión de Morelos

“En la sangre me circula tinta porque mi padre (Sergio Parra Román) cumple 52 años de periodista” nos dice Héctor Parra González, director de La Opinión de Morelos. “Desde los ocho años empecé en esto”, relata.

 

El director general de La Opinión... pone ufano énfasis cuando habla de su preparación: licenciado en ciencias de la comunicación egresado de la UAM Xochimilco, con una “pequeña carrera” de seis meses en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; una especialidad en estudios electorales, otra en comunicación social e imagen corporativa en la UNAM, y una última –no revela en qué– cursada en la Universidad Autónoma de Morelos. Además, “Sé hablar inglés en un 80 por ciento”, remata.

 

La Opinión... fue fundada “en 1992” por don Sergio Parra y desde entonces, afirma Héctor, “hemos luchado contra muchos gobiernos tiranos como el de Jorge Carrillo Olea (...) mientras que otros medios de comunicación se vendieron”.

 

–¿Qué requisitos debe cubrir un reportero para entrar en el periódico?

–Bueno, para mí, uno fundamental, es que tengan pasión: si hay pasión y sensibilidad puede ser un buen periodista. Segundo: que tengan valores, que no vean al periodismo como un chantaje. Esos son los dos grandes requisitos. No hay más. No necesitas aventarte un estudio de licenciatura en periodismo o en ciencias de la comunicación porque te das cuenta que aunque estudien, no saben nada.

 

–¿Cuánto gana un reportero en La Opinión?

–Es simbólico, honestamente, porque somos un diario independiente que con mucho esfuerzo y dedicación ha tratado de luchar contra los grandes monopolios periodísticos. Un reportero está ganando, mensualmente, alrededor de 2 mil a 2 mil 500 pesos.

 

–¿La pirámide invertida es la mejor estructura para redactar una nota?

–Aquí normalmente todos te dicen el qué, cómo, cuándo, dónde y porqué. Pero en el nuevo periodismo hay que usar muchas variantes... la sensibilidad. Si tú desarrollas esa sensibilidad como periodista créeme que puedes romper cualquier línea piramidal que pueda existir o reglas escritas dentro del periodismo. Aquí ya no importa la pirámide, la regla, aquí se puede romper mientras tú respetes la voz de tu entrevistado.

 

–¿Le parece correcto que uno de sus reporteros acuda a un desayuno para cubrir una nota?

–“Antes”, decía mi padre, “para que nosotros llegáramos a desayunar con un político es porque la nota ya iba pagada”. Anteriormente así se manejaba. Y ahora, lamentablemente, te invitan un cafecito para que les digas muchas... cosas... este... hay muchas cosas que quieren bajo sus condiciones. (...) Lamentablemente sí se ha cambiado esa forma de entender la relación entre el periodista y los entrevistados.

–Dijo lamentablemente dos veces. Es decir, ¿antes era mejor porque era un desayuno y ahora nada más es un cafecito? La pregunta se refiere a que si en general el reportero debe de abstenerse del desayuno para cubrir la nota.

–Ah bueno, bajo ese criterio, sí. Mira, a mí me pueden decir: “Héctor te invito un café, un refresco porque quiero darte a conocer esto”, uno lo hace, eso es cierto. (...) No es malo, de ninguna manera, porque la noticia la tenemos que sacar por todos lados, hay que buscarla.

–¿Cuenta La Opinión con un código de ética?

–Aquí lo tenemos, por lógica, y ese código de ética no está escrito. Aquí el código de ética no es lo que el señor director diga, aquí es por principio. Si tú ese principio, ese valor, lo rompes, entonces se acaba toda ética. Toda empresa periodística tiene que tener un código de ética. Aquí no hay un reglamento y mal hubiera que existiera en las redacciones.

 

–¿Por qué entonces sí lo tienen en otro periódicos como El Universal, Reforma?

–Desconozco por qué lo tengan y por qué lo hicieron.

 

–Si se enterara que uno de sus reporteros recibió un chayote, ¿qué pasaría?

–Yo siempre he predicado con el ejemplo. Estoy en contra de los famosos chayotes. Es denigrante, yo así lo veo. (...) Yo sí me molesto y les digo: “Saben que, si por 500 o mil pesos se vendieron, están mal”. No los corro de ninguna manera, pero si les hago ver sus errores.

 

–¿En La Opinión qué es mejor, el diseño o la información?

–Lo que tú lees. Aquí siempre me han dicho: “¿Por qué no lo pones a color?”. Porque no es necesario. Lo más importante es la información que tú generas. Aquí han salido muchas notas importantísimas que han causado revuelo a nivel nacional e internacional.

–¿Cómo cuál?

–La detención de Armando Martínez Salgado, el secuestrador número uno del estado, coordinador de la Policía Ministerial en el tiempo de Jorge Carrillo Olea. Mientras otros, sin decir nombres, la escondieron. Nosotros por principio y por ética teníamos que decir la verdad a pesar de los pesares. Hemos sufrido muchas represalias, hemos sufrido ya dos secuestros dentro de nuestra familia por decir lo que otros se han callado durante mucho tiempo.

–¿A quiénes secuestraron?

–No te puedo decir los nombres de mis familiares pero es cierto: sufrimos dos secuestros en el tiempo de Jorge Carrillo Olea. Uno iba dirigido a mí nada más que se equivocaron; a mí no me iban a secuestrar, me iban a matar. Durante mucho tiempo estuve con chaleco antibalas para “cuerno de chivo”, hasta ese grado llegué. Tuve que cambiar radicalmente mi vida porque me seguían, los teléfonos estaban intervenidos. Fue una presión muy gruesa; sin embargo, salimos avante y aquí estamos.

 

–¿Cuáles son sus dos libros de periodismo favoritos?

–Héctor Parra jamás... este... yo leo mucho. No puedo decir mi libro favorito porque yo aprendí de mi padre y de un primo hermano, Mario Salazar Parra. Ellos son mis libros.

 

–*En el tiempo en el que fue fundada La Opinión… había muchos diarios y revistas en el estado que ya no existen. ¿Cómo logró sobrevivir su periódico? ¿Logró sobrevivir gracias a algún acuerdo económico con el gobierno?

–No. Por eso te dije que ha sido muy difícil. Desde que iniciamos como diario nunca hemos tenido un convenio con el gobierno del estado.

–¿Ni siquiera con el gobernador Riva Palacio?

–No, con Riva Palacio fue un convenio muy sencillo porque éramos semanario. No te puedo decir la cantidad porque te mentiría. Quizá de 10 mil pesos de ese entonces, o a la mejor menos, 15 mil pesos. Estamos hablando de los ochentas, del 88 al 96. Tú sabes que a los semanarios les dan poco dinero.

 

El Sol de Cuernavaca

Nacido en Veracruz, Emilio González Anguiano, director de El Sol de Cuernavaca y El Sol de Cuautla, radica en Morelos desde hace más de 20 años y, “a mucho orgullo”, ya se siente morelense. Su vocación por el periodismo viene desde muy joven y se acentuó cuando estudiaba Derecho en la UNAM, donde fundó un tabloide junto con destacados compañeros, Joaquín López Dóriga, el más conocido entre ellos. Llegó a la dirección de “Los Soles” en una suerte de concurso en la que fue seleccionado “entre cuatro o cinco candidatos”.

 

Todavía no llegábamos a las preguntas “comprometedoras” cuando don Emilio ya nos había soltado respuestas interesantes:

–¿Qué edad tiene?

–Tengo 95 años de edad... no, tengo (don Emilio revela su verdadera edad pero no la reproducimos por lo que viene a continuación...). Pero, ¿por qué preguntas la edad maestro?

–Pues es un dato más...

–No, quítalo, son cosas muy íntimas. Te la digo pero para que veas que no tengo tapujos.

–Pero si no tuviera tapujos no me pediría que la quitara, ¿no?

–Mm...bueno. Si quieres déjala pues.

 

–¿Qué requisitos que tiene que cubrir un reportero para entrar en el Sol...?

–Los requisitos, desde luego, son experiencia en el medio, una gran sensibilidad y un nivel cultural aceptable, además de tener buena ortografía, saber redactar.

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–¿Cuánto gana un reportero en El Sol?

–No tengo a la mano el dato, eso lo maneja de Recursos Humanos. Los salarios no los tengo yo, acabo de entrar.

–¿Cuánto tiempo lleva en el cargo?

–Un mes.

 

–-¿Cuentan “Los Soles” con un código de ética?

–Sí. El código de ética lo da la Organización Editorial Mexicana que es la cadena de periódicos más importante de nuestro país, de Latinoamérica y es la tercera o cuarta en el mundo. Aquí hay un código de ética, en toda la empresa, que tratamos de seguir celosamente.

 

–Si se enterara de que uno de sus reporteros recibió un chayote, ¿qué pasaría?

–Pues únicamente se lo anotaríamos en el expediente. Digo, en todo caso no está infringiendo ninguna regla o norma del periódico.

–¿En el código de ética no viene contemplado algo así?

–El código ética de la empresa es uno, pero si una persona llega a recibir una dádiva o chayote, lo apuntamos en su expediente. Nosotros tenemos auditores que nos revisan y si eso esta ahí, esta persona podría estar sujeta a que se le abra una investigación.

 

–¿Cuáles son sus dos libros favoritos de periodismo?

–Yo no puedo decirte mis dos o tres libros de esto o del otro porque hay tanto, que no me gusta eso de clasificarme. Yo creo que todo depende de las circunstancias y de la época en la vida en que lees un libro. Yo no tengo libro de cabecera. En todo caso, un buen libro de cabecera podría ser La Biblia, ¿no?

 

–*¿Usted cree que tendría la libertad de dar a conocer un escándalo en el que se viera involucrado algún miembro de la familia Vázquez Raña?

–No, no, no... Los señores Vázquez Raña son los dueños de esta Organización. Yo no creo que haya una persona que quiera que se publique en su medio algún escándalo o algún problema de su familia.

–¿No le parece que sería poco ético?

–No, no, no. Acuérdate que existe lo público y lo privado. Es decir, respeto tu pregunta pero se me hace muy obvia. Es como si yo te preguntara si estarías dispuesto a dar a conocer problemas que se dieron en tu casa o en tu revista. Yo creo que no, ¿verdad?

–De la revista sí por congruencia; lo de mi casa no creo que le interese a nadie.

–Bueno...

–La pregunta viene a cuento porque Raymundo Riva Palacio, cuando era director de El Independiente, lo hizo con su jefe Carlos Ahumada; o sea, no lo veo como algo tan extraordinario.

–Al menos yo no lo haría. La vida privada es la vida privada. Por eso luego hay un gran problema en esa línea en donde se mezcla lo público con lo privado. ¡Para nada! ¿Cómo voy a publicar algo de mis jefes? Para nada.

 

La Unión de Morelos

El ingeniero Ricardo Estrada González, director de La Unión de Morelos, se encontraba de luna de miel cuando hicimos este reportaje y acaso tuvo mucha suerte: No quisimos dejar sin voz a este periódico y entrevistamos a Óscar Davis Martínez, jefe de Redacción; de él, es justo decir que La Unión de Morelos difícilmente hubiera encontrado un mejor portavoz en otra persona.

 

Aunque su vocación por el periodismo le viene desde los tiempos en que era estudiante de primaria, Óscar Davis estudió Administración de Empresas pensando que “podía ser una carrera cómoda porque no tenía muchas matemáticas”. Jamás ejerció la administración. Sucedió que en una revista que llegó a sus manos, de esas que denominan “para caballeros”, aparecía una entrevista con Ricardo Rocha en donde éste relataba que también había estudiado Administración de Empresas. Aquella entrevista cambió su vida: “Si él pudo, a lo mejor yo también puedo”.

 

–¿Qué requisitos debe cubrir un reportero para entrar en su periódico?

–No tener experiencia en otros medios. Ese es un requisito en el que los propietarios han puesto mucho énfasis para evitar “malas mañas”. Morelos, desafortunadamente, está marcado por el chayo, por el embute, por los compromisos. Aquí se ha tratado de erradicar esa práctica; de hecho, el reportero al que se le sorprenda recibiendo un chayo, es cesado –aunque tiene 10 años que no corremos a nadie por ese motivo–. El ingeniero Mario Estrada y su hijo, el ingeniero Ricardo Estrada, han puesto mucho énfasis en que tenemos que tener independencia, la conciencia independiente, o sea, no deberle favores a nadie para que podamos escribir de lo que queramos.

 

–¿Cuánto gana un reportero?

–salario mínimo profesional –creo que son 4 mil pesos–, más las comisiones que pudiera tener por las fuentes que compren publicidad. Aquí se pone énfasis en que el cliente está comprando un sitio para difundir sus mensajes, pero no está comprando protección; entonces, eso no le quita tanta libertad al reportero que logra vender mucha publicidad –aunque claro que siempre busca proteger a sus buenos clientes–, pero no hay un compromiso que sea una camisa de fuerza.

 

–¿La “pirámide invertida” es la mejor estructura para redactar una nota?

–Creemos que sí, y párrafos cortos... Aunque es muy difícil meterlos (a los reporteros) a esa disciplina.

 

–¿Cuenta La Unión de Morelos con un código de ética?

–No, no lo tenemos por escrito. Básicamente está prohibidísimo recibir, bueno, obviamente pedir es peor, pero recibir cualquier tipo de compensación de la fuente informativa. Una nota que se crea que viene motivada por alguna compensación o por algún interés, nosotros la suprimimos o se castiga al que lo hizo porque a veces se pueden colar (estas notas).

 

–¿Le parece correcto que un reportero acuda a un desayuno para cubrir una nota?

–No. En lo personal, a los desayunos yo voy desayunado y trato de decirles que así lo hagan. Alegan que salen muy temprano, que no pueden desayunar en su casa o cualquier otra cosa. Aquí se les pone claro que el desayuno no les garantiza la publicación de la nota. Creo que es una forma de que los reporteros sepan que el compromiso que pudieran hacer en ese desayuno, aquí no va a funcionar. Yo les pido que a los desayunos vayan desayunados.

 

–Percibo que La Unión de Morelos es un periódico distinto.

–Es un periódico distinto. Mira, yo trabajé en el Diario de Morelos y en otros periódicos locales y veía muchas prácticas que probablemente ya las erradicaron –porque te estoy hablando de que del último periódico en el que yo trabajé, salí hace 15 años– pero había prácticas muy nocivas: había hostigamiento sexual hacia las mujeres, se consumía alcohol, podías dejar botado todo e irte a la botana, inventaban las notas, te certificaban para que te obligaras a hacer notas verdadera.

 

Con el periodismo de investigación, que ahorita ya no practicamos en el nivel en que lo hacíamos hace poco, hemos tenido muchos conflictos, mucho hostigamiento de parte de los afectados. Agustín Montiel López, el famoso recluso de Almoloya (y ex director de la Policía Ministerial de Morelos) encarceló a dos reporteros de La Unión de Morelos hace cuatro años. A raíz de eso, Sergio Gómez Guerra (un reportero) quedó diabético. Tú servidor al mes sufrió un ataque cerebral. Pero todas esas cosas las hemos superado como en familia, la relación es muy cordial.

 

–¿Cuáles son tus dos libros de periodismo favoritos (Óscar Davis inspira demasiada confianza como para no tutearlo)?

–A sangre fría (de Truman Capote) que no es de periodismo pero que sí es... Y para los rudimentos técnicos, el Manual de Periodismo, de Vicente Leñero y Carlos Marín.

–O sea, ¿el que tiene a los dos autores y no nada más a Carlos Marín?

–Exactamente. ¿Por qué? Porque aquél permitió unificar el lenguaje de la redacción. En mi caso, que soy periodista autodidacta, el Manual de Periodismo me dio las bases técnicas para comenzar a escribir. Te asombraría que la gente que viene a pedir trabajo, así venga de la mejor escuela, así traiga su título, no tiene una uniformidad basada en el libro de Vicente Leñero. Entonces, yo lo ocupo para que hablemos todos el mismo lenguaje; entrando los reporteros, tienen que tener leído hasta antes del capítulo del reportaje, por lo menos. Lo que me apasiona, aparte de esos dos libros, los que escribió Manuel Buendía. Soy fanático de la lectura de los libros de Manuel Buendía.

 

–*¿Publicarían una nota que no favorezca a Javier Estrada (miembro del Partido Verde Ecologista y familiar de los directores del periódico)?

–Ah, ¡buena pregunta! Creo que tendríamos que reunirnos y hablarlo con los jefes.

 

El Regional del Sur

Eolo Ernesto Pacheco Rodríguez, director de El Regional del Sur, tiene relación con el periodismo desde que era muy joven, cuando entró en el Diario de Morelos para aprender fotografía y su padre, Efraín Pacheco, era director de éste. Su padre posteriormente fundó El Nacional del Sur, filial del extinto El Nacional, el cual, después de un año, se independizó y cambió su nombre por el de El Regional del Sur. Después de “tener un conflicto muy fuerte” con el ex gobernador Jorge Carrillo Olea, don Efraín Pacheco decidió no hacerse cargo más del periódico cediéndole así su lugar a Eolo.

 

Con 35 años, un programa de radio (MVS Noticias), una carrera en economía y “muchos cursos en el país y en el extranjero”, Eolo habla de cómo dirige los destinos del diario que tiene a su cargo.

 

–¿Qué requisitos debe cubrir un reportero para entrar en El Regional....?

–Por política de siempre tratamos de que sea gente, primero, que le guste, que sea gente no maleada. Si tú ves la planta de reporteros, son jóvenes todos.

 

–¿Cuánto gana un reportero?

–Hay un sueldo base para un reportero y tienen compensaciones (por acuerdos publicitarios). No es el mismo salario para todos: hay algunos más experimentados que tienen un sueldo mayor. No te puedo decir una cifra.

–Pero en promedio, ¿de cuánto es el salario base?

–Anda sobre los 3 mil 500 pesos.

–¿Más las comisiones?

–Más las comisiones.

 

–¿La “pirámide invertida” es la mejor estructura para redactar una nota? 

–Buscamos aquí crear un estilo periodístico, no te imponemos que tú escribas como nosotros queremos. Ayer hubo la presencia de dos candidatos presidenciales. Lo que le pedimos al reportero es buscar la diferencia, no la nota común de todos: vino Roberto Madrazo, vino Felipe Calderón, los dos dicen que van a ganar, uno le pega al otro. ¿Y qué paso? Busca algo más. ¿Se tropezó Felipe Calderón? ¿Se salió de lo que ya tenía programado Roberto Madrazo? Busca dar un balance. Busca darle al lector la información que no tiene por otras vías. Le apostamos mucho al análisis. Tú vas a ver mucha opinión; tenemos, de todo el estado, el mayor número de columnistas de todas las corrientes. Hay un código de ética que además es público.

 

–¿Te parece correcto que un reportero acuda a un desayuno para cubrir una nota?

–No sé si sea correcto o no. Yo no le podría decir a un reportero: “No te presentes a un desayuno. Tú ve, pero haz tu trabajo”. El que acuda a un desayuno o vaya a una rueda de prensa, no le obliga a hablar bien.

 

–Si te enteraras de que alguno de tus reporteros recibió un chayote, ¿qué pasaría?

–La hemos tenido. Es una práctica penosa. Aquí nos ha ocurrido: Hubo una ocasión en la que se presentó con una reportera –tenemos más mujeres que hombres porque, sin ser sexistas, es más difícil que alguien quiera corromper a una dama–; un funcionario, hace años, me dijo: “Una reportera tuya vino y me chantajeó. Me dijo que si no le daba dinero, entonces me iba a publicar algo”. Yo no te podría decir que mis reporteros son “damas de la caridad”, pero sí te diría, con mucho orgullo y seguridad, que es gente muy profesional.

 

–¿Cuáles son tus dos libros de periodismo favoritos?

–Yo leo de todo. A mí me gusta mucho leer casi de todo. En una ocasión Mario Abad, de El Nacional, me dio un libro de periodismo. Yo lo leí. Francamente ese libro a mí… (mueve la cabeza y hace un gesto de desagrado). Cuando lo terminé le dije a Mario: “Bien, técnico, pero no…”.

–¿Qué libro era?

–Técnicas del reportaje, un libro que además era viejo. Cuando he ido a cursos, no precisamente de periodismo, con la Asociación Mexicana de Editores, he estado con gente del USA Today, del Japan Times y te hablan de experiencias muy concretas. Lo importante, en mi caso, es ver lo que hacen otros y tomar lo que puede servirnos como medio.

–¿No te parece necesario consultar de vez en cuando algún libro de periodismo?

–¿De periodismo? No lo he hecho.

 

–*A veces, cuando una empresa está en manos de una familia, no logra despegar del todo. ¿Este sería el caso de El Regional?

–Esta es una empresa familiar, por supuesto que sí: aquí está mi hermana, está mi hermano trabajand y todos los demás son amigos.

–¿El periodismo le gusta a toda tu familia?

–No, pero a los que estamos aquí, nos gusta. ¿Qué es despegar? ¿Que te dé mucho dinero? ¿Que seas el número uno en circulación? Por ahí hay un diario que saca una encuesta que dice que siete de cada 10 lectores en Morelos los leen (se refiere al Diario de Morelos), eso es el éxito para ellos. Que te comenten para nosotros es un éxito. El que la gente te lea, te reconozca, te respete, para mí es un éxito.

 

Ahora Morelos

Roberto Morfín de la Rosa, director de Ahora Morelos, antes Morelos Hoy, comenzó su carrera periodística hace 28 años como fotógrafo de El Sol de Cuernavaca. Cuenta que desde muy joven le cargaba las mochilas a su papá cuando éste colaboraba en el extinto Avance de Morelos: “Como mi padre no sabía manejar la máquina, pues también tenía que redactarle sus notas”.

 

Como director del periódico tiene cuatro años y antes fue jefe de información del Diario de Morelos.

 

-¿Qué requisitos tiene que tener un reportero para entrar en Ahora Morelos?

–Pues sólo les pedimos ganas; muchos de los reporteros que trabajan en los medios de comunicación estatales han pasado por este periódico y por eso hubo un tiempo en que sólo aceptamos a gente que tuviera experiencia: Nos cuesta mucho trabajo enseñarle a alguien a ser periodista para que luego nos digan que se van a otro medio, no nos conviene. Si tienen una formación académica pues para nosotros mejor porque significa que conocen las reglas para redactar.

 

–¿Cuánto gana un reportero en Ahora Morelos?

–Mil 200 pesos quincenales, un mal sueldo. Algunos creen que todavía hay los famosos chayotes –y puede haber– pero ya no es tan institucionalizado como cuando estaba el PRI.

 

–¿Alguna vez le tocó un chayote del PRI?

–Pues del PRI no (risas).

 

–¿Le parece correcto que uno de sus reporteros acepte un desayuno para cubrir una nota?

–No es lo correcto pero es lo común; muchos políticos, personas de la IP y de la vida cultural se basan en el desayuno o en el café; los de las ONG´s invitan el café porque no tienen capacidad económica, incluso hay políticos que se van a los cafés del centro y ahí organizan sus ruedas de prensa al vapor.

 

–¿Ha hablado con algunos reporteros acerca de que no pueden aceptar desayunos?

–No, porque ya es casi regla.

 

–Si se enterara de que alguno de sus reporteros recibió un chayote ¿qué pasaría?

–Pues es difícil que te enteres. Es detectable en el tipo de material que se maneja, pero mientras la empresa no se vea afectada no hay ningún problema. Ha habido casos en los que se para una nota porque es muy obvio que el reportero recibió una lana; y pues si al reportero ya le pagaron y no sale la nota, ya se amoló.

 

–¿Cuenta el periódico con un código de ética?

–Pues hay un editor que fija la línea, un código interno no hay.

 

–¿Cuáles son las virtudes de su periódico?

–Creo que manejamos más información de gobierno que cualquier otro periódico.

 

–¿Cuál es el defecto de su periódico?

–Nos faltan secciones, no tenemos nota roja, no tenemos deportes, porque no nos hemos enfocado en ese punto, nos interesa un poco más lo político.

 

–¿Qué medidas se tiene contempladas para mejorar su periódico?

–Tener más reporteros es lo único, pero siempre nos los piratean, con 200 pesos que más que le pagues a un reportero, se va a cualquier medio.

 

–¿Cuáles son sus dos libros de periodismo favoritos? 

–Te soy honesto, he leído muchos y no me ha convencido ninguno.

–¿Cuál no le ha convencido?

–Pues no sé… mmm… hay uno de… uno que fue maestro en la Carlos Septién, mmm… deja me acuerdo de…

–¿Se refiere a Carlos Marín?

-No, Carlos Marín no, ese se me hace muy velerón. No me acuerdo: como nunca seguí las reglas de un periodismo de aula, por eso no me las creo y aquí hubo gente que trajo a reporteros de La Jornada, de El Universal a capacitar a los de Morelos; la verdad yo fui como tres veces pero nunca me ha gustado andar en el chisme, no me convencían.

 

–*Ahora Morelos tiene en sus páginas a los columnistas de más renombre entre los diarios de Morelos. ¿A quién le compran las columnas y artículos?

–Son colaboraciones sin costo y de cuates.

–¿También las de El Universal?

–Esas las bajamos de Internet.

 

La Jornada Morelos

El director de La Jornada Morelos, León García Soler, se encontraba de vacaciones. En su lugar, entrevistamos a Jaime Luis Brito Vázquez, el subdirector. Psicólogo de profesión y periodista autodidacta, el trabajo de Jaime no se limita a dar órdenes y coordinar a sus reporteros: él mismo admite que en el periódico, tiene que hacer de todo por falta de personal.

 

Jaime piensa que la “pirámide invertida” es necesaria para las personas que empiezan en el oficio y que el problema más grave de su periódico es que no cuentan con personal suficiente para realizar periodismo de investigación.

 

–¿Qué necesita un reportero para ingresar en la Jornada Morelos?

–No nos interesa tanto la formación académica, sino más bien que tenga experiencia en el oficio. Queremos que nuestros reporteros puedan manejar la información de manera crítica. Los muchachos salen de las universidades y no saben la diferencia entre el presidente de la República y un presidente municipal y eso es vergonzoso. Básicamente requerimos que tengan la posibilidad de encontrar la información que se requiere.

 

–¿Cuánto gana un reportero?

–Cuatro y 5 mil pesos mensuales

 

–¿Cuenta La Jornada Morelos con un código de ética?

–No, no lo hemos trabajado.

 

–¿Te parece correcto que uno de tus reporteros acepte un desayuno para cubrir una nota?

–No me parece correcto, pero es un valor entendido que es difícil erradicarlo porque se ha convertido en una tradición, lo mismo que las celebraciones de diciembre.

 

–Si te enteraras de que uno de sus reporteros recibió un chayote, ¿qué pasaría?

–Pues para empezar hay que ver la forma en la que uno se entera. A veces es muy obvio cuando una nota lleva un interés más allá de lo informativo; dado el caso, lo que hacemos es hablar con el reportero y realizar una especie de llamado de atención. La medida que hemos tomado es rotar fuentes para que no se creen intereses.

 

–¿Cuáles son las virtudes de La Jornada Morelos?

–Que publicamos más que otros medios sobre asuntos sociales, como el caso “Casino de la Selva”, el de “La otra campaña”, etcétera.

 

–¿Cuáles son los defectos de la Jornada Morelos?

–Que somos muy pocos, que llegamos a tener carencias en la información y que a veces nos identificamos con un sector olvidando a otras voces; no sé si sea una defecto, pero sí es un asunto de origen. En el caso del Casino de la Selva debemos reconocer que militamos con el movimiento, pero cada vez tratamos de incluir otras versiones.

 

–¿Qué medidas se tienen contempladas para mejorar el periódico?

–Pronto vamos a tener una mayor autonomía de La Jornada nacional, derivado de la adquisición de equipo para poder imprimir La Jornada Morelos y la nacional aquí mismo. La segunda medida es que vamos a aumentar el número de páginas y publicidad dándole un peso mayor a la publicidad comercial y además, quizá tendremos, a partir de junio, un nuevo diseño y una mejor organización para que los reporteros se dediquen al periodismo de investigación.

 

–¿Cuáles son tus dos libros de periodismo favoritos?

–El manual de estilo de El País y el otro de Leñero y Carlos Marín. Creo que hay información para periodistas mucho más rica en revistas como Etcétera, donde se le ha criticado a La Jornada muy duramente. Pienso que nos sirven mucho las críticas.

 

–*Se rumora que La Jornada Morelos va desaparecer.¿Es cierto?

–No. Vamos a dar un salto cualitativo que va a terminar con los rumores. Yo te diría que al contrario, se va a fortalecer, empezando por imprimir La Jornada nacional y la estatal aquí. Estamos avanzando y luchando para que La Jornada sea un periódico de Morelos.

 

Unomásuno Morelos

El caso de Unomásuno Morelos es tal vez el más sui generis de todos. En la entrevista participaron tanto el subdirector –quien no aparece en el directorio del periódico–, René Vega Giles (el director general es el dueño del diario en todas sus ediciones, Naim Libien Kaui), como el jefe de Información, Adrián Rojas Muñoz. 

Cuando solicitamos la entrevista, René Vega explicó que prefería que Adrián Rojas respondiera el cuestionario. Y así fue, pero sólo parcialmente: durante la entrevista con Adrián, terminó por intervenir la emoción de René por dar a conocer sus puntos de vista. Las primeras preguntas las responde Adrián:

 

–¿Qué requisitos tiene que tener un reportero para entrar en su periódico?

–Saber redactar. Lo básico es que sepan leer y escribir (ríe), porque lamentablemente hay mucha gente que no sabe ni eso.

 

–¿En la redacción del periódico hay esa clase de gente?

–En la redacción los hay, aunque a veces es cuestión de irlos puliendo. Existen personas que vienen de estar cuatro o cinco años en una universidad y no han encontrado su propio estilo.

 

–¿Cuánto gana un reportero?

–Tres mil pesos mensuales.

 

–¿Cuentan con un código de ética?

–Nos basamos en el sentido común.

 

–¿Le parece correcto que uno de sus reporteros acepte un desayuno para cubrir una nota?

–Si se trata de un evento donde acuden otros reporteros me parece bien, si se trata de una entrevista pactada no me parece correcto. 

 

En este momento interviene René Vega y responde.

–En las entidades se da más el empirismo que el profesionalismo. El reportero crea una relación de semi-parentesco con el funcionario: gobernadores con reporteros, fotógrafos con gobernadores. Influye mucho el tamaño de la ciudad. Un código de ética no puede servir porque es una educación que se mama en cada hogar. En los estados es muy difícil que no se den compadrazgos por el tamaño de la comunidad. También hay que ver que el salario de los reporteros en las grandes ciudades es mayor que el del reportero del estado.

 

–¿Si se enteran de que uno de sus reporteros recibió un chayote qué pasaría?

–En principio ahí se establece una condición que es ajena a una empresa, se puede despedir al reportero pero también habría que comprobar que el chayote fue recibido.

 

–¿Cuales son las virtudes de su periódico?

–La claridad con la que se maneja porque no recibimos línea de alguien. Los reporteros tienen libertad para redactar.

 

–¿Cuales son los defectos de su periódico?

–A veces los errores humanos, los errores de redacción que aparecen: los famosos duendes.

 

–¿En su periódico que es mejor, el diseño o la información?

–La información. La información siempre tiene que ser mejor que el diseño, aunque el diseño también es muy importante para una lectura más ágil y entendible.

 

–¿Qué medidas se tienen contempladas para mejorar el periódico?

–La profesionalización y actualización del personal. Hay que motivarlos y decirles que pueden superar ciertos puntos.

 

–¿Cuáles son tus dos libros de periodismo favoritos?

–El de Carlos Marín que es La Biblia de los viejitos, Escribir en prensa, y uno de Leñero que no recuerdo.

 

–(*)Corrió un rumor muy fuerte de que cuando el Sr. Naim Libien compró el Unomásuno, pedía a sus reporteros que únicamente publicaran notas pagadas. ¿En el Unomásuno nacional y local se les pide a los reporteros que las notas que cubren estén pagadas?

-No. No creo, no podemos vivir de rumores, si vamos a vivir de rumores perdemos el objetivo, se dicen muchas cosas.

 

Glosario:

Pirámide invertida.- es la estructura para redactar una nota más popular en la actualidad. En el primer párrafo o lead, se condensa lo más importante de la noticia y en los párrafos siguientes se desglosa la información resumida en el primero. Se le denomina así porque su estructura semeja la de una pirámide puesta de cabeza.

 

Chayote.- En el argot periodístico, se le denomina chayote o embute a la dádiva que recibe un reportero, ya sea en efectivo o en especie, por publicar u omitir información de acuerdo con la conveniencia del que lo ofrece.

 

Publicado: Mayo 2006 / Número 2



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